Las TIC como objeto de estudio. La producción

ruloBurbules y Callister (2001: 62) se preguntan qué tipo de acceso a las TIC vale la pena tener, y responden:

“Es necesario centrar la atención en la capacidad de los usuarios de elegir, evaluar y analizar lo que encuentren allí [en Internet]. Un acceso eficaz supone la capacidad y la voluntad de seleccionar y evaluar la inmensa cantidad de material disponible y también la capacidad de hacerse oír y ver, contribuir con buena información, ideas y puntos de vista propios”.

Esto nos habla de complementar el  análisis  con la  producción en el trabajo con medios y TIC. Producción que se fortalece con la facilidad de publicar que nos aporta la Web 2.0 y la posibilidad de ganar presencia en Internet siendo un proveedor creíble de información. Cuando se da a los alumnos oportunidades para producir, la mayoría de las veces dan cuenta de comprensiones sofisticadas. Cuanto mejor sepan crear contenidos (fotonovelas, blogs, videos, fanfictions, etc.), mejor podrán evaluar los recursos de otros y apreciar los buenos diseños y las aplicaciones imaginativas; podrán distinguir elementos superficiales de los importantes para formarse opiniones independientes sobre el valor y la calidad de la información, etc. Además, ellos mismos perciben un valor agregado en el aprendizaje cuando realizan trabajos prácticos, interactúan con otros y juegan con las formas y convenciones de los medios y de Internet. Por otro lado, si combinamos esto, por ejemplo, con un trabajo sobre la información de actualidad[1], incluyendo distintos formatos y medios, estaremos contribuyendo a desarrollar las competencias ciudadanas. Como indican Burbules y Callister (2001: 70):

“Lo que está en juego aquí no es sólo la educación. […] también tiene que ver con las oportunidades laborales, la adquisición de recursos culturales y de entretenimiento, interacciones sociales y, cada vez más, información y participación política”.

El desarrollo de las habilidades del pensamiento crítico debe sostenerse de un modo más general, y no restringirse a los medios de comunicación o TIC. El pensamiento crítico es una actitud, una disposición que busca  fisuras transitables en el conocimiento, problematizar, estar en estado de alerta. Enseñar las habilidades del pensamiento crítico implica que los estudiantes adquieran conocimientos y, también, hacerles entender que desde el abordaje científico son provisionales, que suponen un inevitable recorte y que en el ámbito de las ciencias se producen encuentros y enfrentamientos de teorías. Obviamente, como docentes debemos manejar esta tensión y la necesaria gradualidad de la enseñanza de estos temas y cuestiones. No olvidemos que la capacidad crítica implica no dar nada por sentado y asumir la confusión, la duda, pero también la curiosidad y el asombro.


[1] Dado que el contenido de los medios y la cultura popular cambia permanentemente, paralelamente a los cambios en las tecnologías, se necesitará un concepto de  texto movible, que es preparado por el docente, la clase o los dos juntos. Este texto se relaciona con el periódico del día, algún artículo de una revista, un nuevo videoclip, un nuevo álbum de música, etc.

Este texto ha sido extraído de: Minzi, Viviana (coord), Batista, M. Alejandra, Celso, Viviana y Usubiaba, Georgina (2007), Tecnologías de la información y la comuncación en la escuela: trazos, claves y oportunidades para su integración pedagógica, Buenos Aires, Ministerio de Educación de la Nación.

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Referencias

Burbules, Nicholas y Thomas Callister (2001) Educación: riesgos y promesas de las nuevas tecnologías de lainformación, Madrid, Granica.

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