Tiempos de Cambio

La inclusión digital como estrategia para disminuir las brechas educativas implica un profundo compromiso de los distintos actores del sistema educativo, entre otros.
La obligatoriedad de la escuela secundaria cambia la geografía, el paisaje y los habitantes en las aulas.
Por otro lado, los cambios vertiginosos en cuanto a los avances tecnológicos así como la masividad de su uso posibilitando estar “conectados” a sólo un clic, requiere revisar las propuestas pedagógicas teniendo en cuenta los sentidos y orientaciones de esta nueva escuela secundaria.
Fundamentalmente demanda replantearnos superar la idea de cronologías únicas en la enseñanza y el aprendizaje, formatos curriculares tradicionales y el adulto como único portador del saber.
La inclusión digital favorece la diversidad en los agrupamientos de estudiantes, trascender el espacio del aula, vínculos más potentes entre los distintos actores del sistema, crear y recrear la cultura, producir en forma colaborativa, acceder a información variada. Requiere reflexionar sobre la credibilidad de aquello que circula en el ciberespacio, apropiarnos de nuevos lenguajes, y promover un uso responsable, entre otras habilidades.
Para que todo esto sea posible, al interior de las escuelas, es menester reflexionar sobre distintos aspectos y dimensiones que hacen a la dinámica institucional.
Incluir la tecnología es más que adquirir computadoras, tener conectividad e instalar programas educativos. Si bien todo esto es necesario, es sólo una parte. Incluir significa profundizar en los sentidos del hecho educativo, generar espacios de reflexión sobre qué estamos enseñando, para qué, y cómo. Ser capaces de interpelar las certezas, y lo que hasta aquí significaba “calidad educativa”. Una educación de calidad es aquella que propone respetar las distintas trayectorias y se pregunta cómo promover más y mejores aprendizajes en cada uno de los estudiantes, se cuestiona cómo diversificar las propuestas para que tenga en cuenta las habilidades, destrezas y capacidades de cada uno. Busca alternativas para descentralizar el saber y el hacer, generando variedad de ofertas que impliquen protagonismo en la construcción del conocimiento, rescatando las experiencias, promoviendo la circulación del conocimiento.
Construir el saber incluye el intercambio entre los distintos espacios curriculares, encontrar sentidos compartidos desde cada disciplina, aportar a la subjetivación de los niños, niñas y adolescentes y acompañarlos en su tránsito a ser ciudadanos partícipes de una cultura democrática.
Es primordial tener en cuenta las distintas dimensiones que deben abordarse desde lo institucional para que la inclusión digital sea posible. El documento de trabajo “Integración pedagógica de TIC en las escuelas secundarias”, disponible en: Integración pedagógica de TIC en las escuelas secundarias: orientaciones generales, aspectos estratégicos y planificación , propone distintas dimensiones para realizar un diagnóstico que permita visualizar cada uno de los aspectos necesarios para que la inclusión de las TIC en la escuela, sea una realidad.

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